Campaña de Difusión sobre Cáncer de Tiroides

La Asociación de Pacientes con Cáncer de Tiroides de la República Argentina (ACTIRA) con el apoyo de Genzyme de Argentina invita a sumarse a la campaña de difusión sobre esta enfermedad en el marco de la Semana Internacional de la Tiroides.

 El objetivo de la campaña es informar sobre las generalidades del cáncer de tiroides cuya incidencia es de 3 a 4 veces mayor en mujeres, pero su pronóstico es favorable ya que en la mayoría de los casos es curable con cirugía, rara vez produce dolor o incapacidad y existe un tratamiento efectivo y tolerable.
La glándula tiroides es un órgano fundamental para el organismo que produce, almacena y libera hormonas tiroideas al torrente sanguíneo. Las mismas son conocidas como T3 y T4 y su importancia radica en que ejercen influencia en la mayor parte de las células y colaboran en el control de sus funciones.
El cáncer de tiroides es un tumor maligno de crecimiento localizado dentro de la glándula tiroides. Es uno de los tipos de cáncer cuya tasa de incidencia aumentó con el correr de los años en comparación con otros ([1]). Sin embargo, es uno de los cánceres que tienen mejor pronóstico si se lo detecta y trata a tiempo. De estos cánceres de tiroides, del 65% al 80% son diagnosticados como cáncer de tiroides papilar, del 10% al 15% como folicular, del 5% al 10% como medular, y del 3% al 5% como anaplásico.
El signo principal es un bulto (nódulo) en la tiroides y la mayoría de los cánceres de tiroides no producen ningún síntoma. El médico puede descubrir el nódulo durante un examen físico de rutina o la misma persona puede notar un bulto en el cuello al mirarse en un espejo. De acuerdo al Dr. Eduardo Faure – Jefe de Tiroides del Servicio de Endocrinología del Hospital Churruca- “algunos pacientes con cáncer de tiroides sufren de dolor en el cuello, la mandíbula o el oído y si el nódulo es lo suficientemente grande puede causar dificultad al tragar, sensación de ´cosquilleo en la garganta´, o dificultad para respirar si está presionando la tráquea”.
El cáncer de tiroides es más común en personas con historia de exposición de la glándula tiroides a la radiación, con una historia familiar de cáncer de tiroides y en personas mayores de 40 años. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes, no se conoce la razón específica por la cual se desarrolla.
El diagnóstico se realiza en base a una punción con aguja fina de un nódulo tiroideo o después que el nódulo es removido durante la cirugía. Aunque los nódulos tiroideos son muy comunes, se estima que menos de 1 de cada 10 casos corresponde a cáncer de tiroides.
El tratamiento primario de todas las formas de cáncer de tiroides es la cirugía. Generalmente se recomienda extraer toda la glándula o la mayor cantidad de tejido tiroideo que puedan retirar de una manera segura. Después de la cirugía los pacientes necesitan tomar hormona tiroidea de por vida. Si el cáncer dentro de la tiroides es grande o se ha extendido a los ganglios linfáticos del cuello, el yodo radiactivo puede ser utilizado para destruir las células tiroideas cancerosas que pudieran haber quedado después de sacar la glándula tiroides con la cirugía.
Las células tiroideas normalmente concentran el yodo de la sangre para usarlo en la producción de las hormonas tiroideas. En contraste, las células cancerosas de la tiroides captan sólo una pequeña cantidad de yodo. Sin embargo, los altos niveles circulantes de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) pueden estimular a las células cancerosas de la tiroides para que capten cantidades significativas de yodo.
Los exámenes de seguimiento periódicos son esenciales para todos los pacientes con cáncer de tiroides porque este cáncer puede volver a aparecer. Las consultas de seguimiento incluyen una historia clínica y examen físico cuidadoso, con especial atención al área del cuello, al igual que exámenes de sangre para determinar si es necesario algún cambio en la dosis de hormona tiroidea.
Además de las pruebas sanguíneas de rutina el médico puede solicitar repetir el centellograma o el rastreo corporal total periódicamente para determinar si todavía persisten células tiroideas. Esto se puede hacer después de aumentar su nivel de TSH, ya sea dejando de tomar la hormona tiroidea lo cual resultará en desarrollo de hipotiroidismo o administrando inyecciones de TSH humana recombinante.
En la Argentina son 10 mil los casos detectados de cáncer de tiroides, registrándose alrededor de 2600 nuevos cada año.
“Tanto el hipo como el hipertiroidismo son patologías extremadamente frecuentes que nada tienen que ver con el desarrollo del cáncer de tiroides. Sin embargo, al tratarse de afecciones tan prevalentes, puede ser que un paciente tenga un diagnóstico de hipotiroidismo y a su vez, asociado un nódulo tiroideo que evolucione en un tumor maligno”, expresó el Dr. Fabián Pitoia, médico especialista en Endocrinología y Jefe de la Sección Tiroides de la División Endocrinología del Hospital de Clínicas José de San Martín.
De ahí la importancia de estar atentos a los síntomas y ante cualquier duda consultar a su médico.

Para más información actira@gmail.com

No hay comentarios.: